lunes, 20 de julio de 2009

LA MATANZA SE REPITE, DE NADA SIRVIÓ...

Hace unos días saltó la noticia de una matanza tremenda en nombre de la religión o en nombre de no se bien qué.
En una remota provincia de la lejana China se enfrentaban una minoría musulmana con los habitantes de esa provincia, para mi de nombre imposible de recordar. Solo se que el saldo de muertos fue escalofriante y que desgraciadamente no tiene ningún síntoma de parar.
Si como decimos que nuestro dios es magnánimo y misericordioso (en eso coinciden todas las religiones) como es que el hombre se empeña en demostrar que su dios y su credo es el mejor a fuerza de violencia?.Llegado a este punto creo que los violentos somos los hombres que escudamos nuestra vileza y nuestras ansias de poder detrás de credos que nada tienen que ver con el poco amor que nos profesamos los unos hacia los otros.
Después de esa noticia me pregunto.
¿Qué fue del hombre de la plaza de Tian´meng?.

Avenida de Changan de Pekín. Cinco de junio, 1989. Los tanques han aplastado la revuelta estudiantil en las últimas 48 horas y los hospitales están desbordados ante el número de heridos. Algunos han perdido las piernas, aplastadas bajo los tanques. La rebelión ha muerto para todo un pueblo, menos para él.

¿Quién es?

Lleva un pantalón negro, camisa blanca y dos bolsas de plástico, como si viniera de la compra. Una fila de tanques T-59 trata de avanzar por la principal avenida de la ciudad, pero él se antepone y logra frenar su avance.
El primer tanque trata de esquivarlo y él se desplaza hacia un lado para ponerse de nuevo delante. Se sube al tanque y habla con el soldado que quiere avanzar, quizá tiene prisa por seguir disparando contra jóvenes desarmados. Aseguran que le dijo: "Vete, da la vuelta y deja de matar a mi gente".

¿Quién es?

Nadie lo sabe. Han pasado 19 años y sigue siendo simplemente el 'hombre tanque'. 'El rebelde desconocido'. 'El héroe de Tiananmen'. Si está vivo, quizá alguien le haya contado que fue nombrado por la revista Time uno de los '100 personajes más influyentes del siglo XX' y que su acción ha inspirado revueltas desde Indonesia a Ucrania. Pero no ha aparecido para reclamar su premio o recibir los aplausos. Unos los sitúan viviendo en el anonimato en alguna parte de la China rural, otros en el exilio de Taiwán y la mayoría bajo tierra, su osadía concluida de un disparo en la nuca.

Me gustaría preguntarle qué se siente cuando se actúa convencido de que un principio está por encima de la vida propia, si tenía miedo o éste había desaparecido engullido por la magnitud de aquella injusticia. ¿Acaso creíste que podías, tú solo, frenar al mayor Ejército del mundo, derrocar a la dictadura y devolver la vida a los caídos?

Tanques contra personas: parece desigual y lo es. Fuerza contra ideas. Parece injusto pensar que se pueda imponer la primera, pero ocurrió. Cientos de miles de estudiantes y ciudadanos de a pie dijeron basta al régimen comunista chino, tomando ese millón de metros cuadrados de historia que es la plaza de Tiananmen. Atrincherados, un grupo de líderes despóticos se vio en la encrucijada de perder el poder o disparar a su propia gente. Eligieron la segunda opción. El delito de las víctimas: haber osado enarbolar la bandera de la libertad.

"No fueron miles sino unos pocos cientos los muertos de Tiananmen", llevan años repitiendo los siempre comprensivos apologistas de una dictadura que nos les afecta directamente. Bien, fueron cientos pues. ¿Es eso más aceptable? "Gracias al régimen y su intervención, China es hoy el milagro económico que es", insisten. Más bien a su pesar, pensamos los que creemos que el mérito es del pueblo chino y no de un grupo de dictadores que cada cinco años se reeligen a sí mismos en el nombre de un comunismo que ha desaparecido.

Y parece legítimo preguntarse si volverían a sacar a los tanques en caso de que vieran amenazadas sus prebendas. Quizá un hombre sin nombre, recién llegado de la compra, se pondría frente a ellos para recordarles que hay cosas que no se pueden matar. Ni siquiera con tanques. Aquí estamos, 20 años después, y el héroe de Tiananmen sigue vivo, símbolo imperecedero de la lucha por la libertad y contra la opresión.

¿Quién es?

Importa más qué hizo...

4 comentarios:

Lujo dijo...

Hola Hola Elazne,
Mi niña, estos temas son siempre muy complicados.
Meterse con la religión suele traer controversias...Si además la mezclas con la política, las cosas se complican mucho más.
Después de leerte me pregunto: ¿¿¿Dónde está el diálogo en estos casos???...¿¿¿Tan complicado es entenderse????...¿¿¿Por qué es tan difícil ceder un poquito???
Ojalá un día las cosas cambien y la libertad esté al alcance de todos.
Abrazotes enormes!!
Cuidate del calorcito!!!!

ion-laos dijo...

Los chinos puffff!!!,dejalos con sus relojes...estan anclados en si mismos y de ahi no salen,no saben de libertades, de tolerancia,de igualdad...no sé si yo si algun dia el pueblo chino lograra cambiar a sus goberantes,dificil pero no imposible...ojala
un besazo preciosa mia

Velvetina dijo...

Muchas veces no podemos recordar el nombre de las personas, e incluso puede que se nos olvide su cara… En este mundo nuestro existen muchos héroes anónimos que recordamos por su coraje, por su valentía, por sus acciones; sin embargo, ¡es una pena no poder cruzártelos por la calle para darle simplemente un buen apretón de manos!.

Me ha gustado esta entrada, me ha hecho reflexionar sobre esas cuestiones que fueron portada y que hoy parece que se mantienen en el olvido. De vez en cuando es bueno refrescar nuestra memoria para que nunca se vuelvan a repetir acciones de este tipo, para recordarnos que siempre habrá alguien capaz de defender a nuestra sociedad a cambio de “nada”.

Un abrazo

Velvetina

(Pafermi) dijo...

¡BUENISIMA ENTRADA!, HOY LO PONGO EN MAYUSCULAS QUE ESO DE ESCONDER LA CABEZA COMO EL AVESTRUZ O MIRAR PARA OTRO LADO ES TAN COBARDE.
La religión no debe ser motivo de agresión,de matar,desgraciadamente muchas guerras han ocurrido en nombre de los Dioses, los hombres siempre buscan un motivo para disculpar sus intereses.
Que recordaras la matanza de Tiannamen, ¡chapó para tí!, en muchos sitios pasó sin penas ni glorias, es así de frívola la humanidad.
Me encanta tu blog.
Un abrazo.